lunes, 24 de septiembre de 2012

Un contrato de trabajo para los jóvenes, para ellas y para todos


Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas
ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio.

Octavio Paz (1914-1998) Poeta y ensayista mexicano


La reforma laboral realizada por el PP empeora las condiciones de contratación de los trabajadores, añade un nuevo contrato precario a la infinidad de contratos preexistente y mantiene toda la regulación que ha hecho que España tenga el índice de temporalidad más elevado de los países desarrollados.

Actualmente tenemos:
  •       Un contrato fijo con una indemnización de 33 días por año de servicio, hasta un máximo de 24 mensualidades.
  •        Una colección de contratos temporales: obra o servicio, eventual, interinidad, relevo, prácticas, formación…

En mayo de 2012, se hicieron en España 1.204.079 contratos; de ellos, menos del 8% fueron indefinidos. El resto fueron temporales; de éstos, el 88% son de obra o servicio o eventuales[1]. Estos contratos tienen fijada una indemnización de 12 días por año[2] y una duración máxima de 4 años y 1 año, respectivamente.

Este es el gráfico de las indemnizaciones legalmente previstas actualmente:


Los empresarios cuando se enfrentan a la necesidad de contratar a un trabajador optan por la opción más barata: un contrato temporal. Cuando estos contratos llegan a su duración máxima legal (si llegan), los empresarios tienen dos opciones: convertir los contratos en indefinidos o despedir y contratar un nuevo trabajador. Aproximadamente, en un 95% de las ocasiones la opción elegida es el despido. La explicación en el gráfico: si se despide a un trabajador temporal con 4 años de antigüedad tiene derecho a 48 días de indemnización; si se convierte el contrato en indefinido, al año siguiente la indemnización es de 165 días. Un salto mortal que casi nadie hace. Dicho de otro modo: de cada 100 trabajadores que dan este salto, 95 caen de bruces en la oficina de empleo. Consecuencias: temporalidad, precariedad, escasa inversión en formación y baja productividad, desigualdad…Las víctimas de este modelo son mayoritariamente jóvenes y mujeres.

Ante esta situación tenemos dos opciones:

1.    Estar 30 años más culpando a la maldad intrínseca de los empresarios y diciendo que estos contratos son fraudulentos, que hay que poner más medios para luchar contra el fraude, etc. Esta estrategia ha fracasado y no hay elementos objetivos que permitan ser optimistas de cara al futuro.
2.    Proponer una alternativa que solucione la precariedad laboral y que facilite que mujeres y jóvenes entren en el mercado laboral en condiciones de igualdad y con plenitud de derechos.

La propuesta: un contrato único, indefinido y con indemnización creciente con la antigüedad.

Se suprimen todos los contratos temporales (excepto el de interinidad, que es el único que tiene una causa clara y fácilmente objetivable).

Se crea un solo contrato: indefinido desde el primer día y con una indemnización creciente con la antigüedad, estableciendo dos escalas diferenciadas, una para los despidos procedentes y otra para los improcedentes. Aplicando las indemnizaciones actualmente vigentes[3], el despido procedente tendría una indemnización de 12 días por año de servicio, que se incrementaría en 2 días por cada año de antigüedad, con un máximo de 20 días y 12 mensualidades; la indemnización en el despido improcedente sería de 12 días por año de servicio, que se incrementaría en 4 días por cada año de antigüedad, con un máximo de 33 días y 24 mensualidades.

Los contratos indefinidos actuales se mantienen con las condiciones vigentes en el momento que se formalizaron.

Los gráficos de la propuesta:




Ventajas de la propuesta:

1.    El primer año de contrato, en caso de despido, el trabajador tiene derecho a una indemnización igual a la de la inmensa mayoría de los trabajadores que se contratan actualmente.
2.    El segundo año de contrato el trabajador tiene derecho a una indemnización superior a la que corresponde a la inmensa mayoría de los trabajadores que se contratan actualmente.
3.    No hay ningún salto mortal en la cuantía de la indemnización que convierta el despido en la opción más rentable para el empresario.
4.    Todo lo contrario: la opción más rentable para el empresario es la estabilidad de los trabajadores.
5.    La estabilidad de la plantilla es un incentivo para invertir en formación de los trabajadores, lo cual tiene efectos positivos sobre la productividad.
6.    Las actividades estacionales o temporales de duración inferior a 1 año no resultan afectadas, ya que en la práctica la cuantía de la indemnización es idéntica a la actual.
7.    Aumentará la estabilidad en el empleo y la seguridad jurídica de empleados y empresarios.
8.    Los trabajadores más antiguos gozan de mayor protección.
9.    Los indefinidos actuales mantienen sus derechos.

Esta propuesta (u otras parecidas) ha sido rotundamente rechazada por la CEOE. Nadie se sorprenderá por ello: los empresarios no quieren renunciar a disponer de un abanico de contratos temporales que les permita tener a un porcentaje elevado de trabajadores en condiciones precarias y gozar de libertad absoluta para prescindir de ellos.




[1]Cualquier otro mes de cualquier otro año las cifras son similares; las últimas de las que disponemos han sido peores: en agosto sólo el 6% de los contratos han sido indefinidos. Fuente: Servicio Público de Empleo Estatal.
[2] La reforma introduce un régimen transitorio: en 2012, la indemnización es de 9 días y se llegará a los 12 días de indemnización en 2015 (disposición transitoria decimotercera del ET).
[3] Tomo las indemnizaciones actuales para facilitar la comparación entre la propuesta y lo que ahora está en vigor. La cuantía de las indemnizaciones puede ser otra sin que la esencia de la propuesta varíe. Lo mismo sucede con el incremento de la indemnización por cada año de antigüedad.

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