domingo, 28 de octubre de 2012

Participación democrática en las organizaciones


El pasado 8 de octubre, en el marco de los debates del X Congreso de CCOO de Cataluña, la Fundación Cipriano García organizó una sesión de "Els dilluns del Cipri" con el título “Partipación democrática en las organizaciones”. El conferenciante fue Óscar Rebollo, profesor de Sociologia de la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Institut de Govern i Polítiques Públiques.

 El acto fue presentado por Josep Maria Romero, presidente de la Fundación y secretario de Formación Sindical i Cultura de CCOO de Cataluña. Josep Maria explicó que el objetivo de estos debates es repensar el sindicalismo y el conjunto de la organización para hacerla más participativa.

Resumiendo mucho (el vídeo para quien tenga interés está aquí), Óscar Rebollo desarrolló la idea de que cualquier organización democrática ha de tener tres niveles de participación: el nivel representativo, el de todos los miembros que conforman la organización y otro de participación que permite que los miembros de la organización puedan hacer aportaciones y que éstas sean tenidas en cuenta en la toma de decisiones. En una organización democrática de calidad estos tres niveles de participación funcionan razonablemente bien y (¡importante!) cuando uno de ellos no funciona es necesario hacer cambios en los otros dos. En otras palabras, no vale decir “es que la gente no participa porque no tiene interés”; todo lo contrario, lo que hemos de preguntarnos es cómo hemos de cambiar para que la gente participe.

Estos debates que se organizan en torno al X Congreso de CCOO de Cataluña pretenden “afavorir la máxima participació i incorporar tantes experiències i coneixements com sigui posible a fi d’integrar en els debats el màxim de les diversitats socials”. Además, uno de los objetivos que se plantean en este proceso congresual es “adaptar l’organització per ser més útils i propers a les persones i més representatius dels treballadors i les treballadores”. En definitiva, queremos que de este congreso CCOO (de Cataluña y de España) salga siendo un sindicato más participativo y más cercano a los afiliados y a los trabajadores. Es imprescindible que esto no se quede en una mera declaración de principios y que tenga consecuencias en toda nuestra organización, desde la sección sindical más pequeña hasta la secretaría general de la Confederación. Para ello, creo que la conferencia de Óscar Rebollo y los planteamientos teóricos que desarrolló son una gran ayuda. A mi me sugirió algunas cosas que podemos hacer, pero citó un documento de la Asociación Estatal de Asociaciones Vecinales que lo explica mucho mejor que yo. Salvando las distancias, porque no somos una asociación de vecinos y nuestros objetivos son otros, da algunas ideas de hacia dónde deberíamos dirigirnos. Dicen las asociaciones de vecinos:


“Contra la resistencia al cambio: Democracia y transparencia
Son necesarios algunos cambios en nuestras organizaciones vecinales. Pero ¿qué
cambios?
Ya no vale el híper-liderazgo, el encargarnos de todo y lo contrario de todo, en no ver nuestro relevo por ninguna parte, en considerar vitalicia nuestra tarea sin necesidad de refrendo: todo esto se encuentra tan arraigado entre algunos de nosotros/as que impide la renovación.
La Asociación Vecinal debe ser un espacio abierto y plural, clave en los corazones de cada barrio. Ni refugio anti-sistema ni sucursal de vanguardias politizadas. Una organización con gentes diversas y objetivos progresistas a ras de tierra, pero también de futuro, con el punto de vista en hacer mejores nuestros barrios y más felices y solidarios a su vecindarios.
Priorizar nuestros objetivos y tareas. Darles plazos y contenidos solventes, sin demagogia. Defenderlos ante la opinión pública, a través de nuestras Asambleas y en los medios de comunicación. Contemplar tanto el pacto como la movilización.
Hacer públicos nuestros recursos económicos y su empleo lo que significa llevar una contabilidad que permita obtener una imagen fiel del patrimonio, del Balance y Presupuesto anual en los que distingamos los recursos propios de las subvenciones y ayudas y, entre éstas últimas, las públicas de las privadas. Enumerar los gastos y su destino y justificación.”

El resultado será un sindicato más abierto, más plural, con más participación y más debate. Para ello es imprescindible que estemos dispuestos a dejar sitio a quien venga, a aprender y, por supuesto, a cambiar de opinión.

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