martes, 6 de noviembre de 2012

X Congreso de CCOO


Desde hace unos años, los sindicatos estamos ante un contexto económico, social e ideológico adverso. Nos enfrentamos a unos cambios relacionados con la globalización y las nuevas tecnologías que han transformado las empresas, en las que ahora hay colectivos heterogéneos con intereses distintos y, a veces, incompatibles: trabajadores temporales, inmigrantes, profesionales cualificados y del conocimiento que pueden trabajar a distancia, etc. Nuestras organizaciones perfectamente adaptadas para atender al trabajador industrial están encontrando dificultades para adaptarse a las nuevas formas de organización económica derivadas de la globalización y las nuevas tecnologías. Muchos se han adelantado a glosar la inutilidad de los sindicatos y a profetizar nuestra desaparición. Algunos nos califican como los “dinosaurios de la era industrial” (Los sindicatos en España frente a los retos de la globalización y del cambio tecnológico, página 10). 

En España esta situación de crisis en el sindicalismo se ve agravada por la grave crisis económica que estamos atravesando, la cual también nos ha afectado directamente, porque nuestros recursos económicos (disminución de afiliación y de subvenciones) y humanos (suspensión de los pactos de derechos sindicales) han disminuido de forma apreciable. Además nos estamos acostumbrando a las continuas campañas de parte de la prensa que combinando las mentiras y la manipulación (ésta me gusta especialmente: sí, después de una “mani” nos tomamos unas cañas) intentan desacreditar nuestra labor.

El análisis de esta situación de crisis global y del sindicalismo nos ha llevado a la reflexión y a constatar que “la realidad actual nos obliga a revisar y renovar nuestras estrategias y formas de actuación” (CONC 214).

CCOO estamos en pleno proceso congresual. Los congresos de CCOO son el momento en el que más claramente se pone de manifiesto el carácter democrático del sindicato y su capacidad para debatir sobre los problemas de los trabajadores y las propuestas que ofrecemos a éstos y a la sociedad. Este X Congreso llega en un momento difícil y por eso es más importante que sirva para adaptar la organización a las nuevas demandas de los trabajadores y a las nuevas formas de organización de las empresas; también para dar respuestas a colectivos a los que no hemos prestado suficiente atención o no hemos sabido atraer hacia nosotros. Creo que los documentos que se debatirán en los congresos, tanto los de CCOO de España como los de CCOO de Cataluña (CONC), son una buena base para que seamos capaces de renovarnos y adaptarnos a las nuevas realidades. Para demostrar que seguimos siendo útiles y que ni somos dinosaurios ni vamos a desaparecer.

La autocrítica

Algo habremos hecho mal ya “que nuestras actuaciones durante los últimos años, a veces, se han podido ver como demasiado institucionalizadas y alejadas de los centros de trabajo, esto ha hecho que una parte de la ciudadanía nos vea como estructuras burocratizadas, con un cierto grado de rigidez y poco cercanas a las personas” (CONC 213). Ha habido “problemas de conexión entre los órganos de dirección del sindicato y la actividad cotidiana en las empresas lo que, en ocasiones, genera distorsiones en la percepción y valoración de ‘los sindicalistas de fuera con relación a los de dentro de los centros de trabajo’” (CCOO 775). En otras palabras, nos hemos alejado de los centros de trabajo y los cuadros de la estructura sindical se han distanciado de sus puestos de trabajo y se ha producido una cierta desconexión entre la realidad cotidiana de las empresas y la dirección del sindicato. Seguramente parte de la solución está en la necesaria renovación de estructuras, eliminando “los tapones existentes y las responsabilidades sin contenido” (CCOO 776).

Las propuestas

Nuestras prácticas sindicales han de ser coherentes con los valores que defendemos; no puede haber contradicciones entre lo que decimos y lo que hacemos (CONC 223), entre los principios que defendemos y su aplicación práctica en las empresas, en las negociaciones o en la organización interna. Nuestro compromiso de defensa de la clase trabajadora ha de abarcar “los derechos específicos de diversos colectivos que tienen un punto de partida diferente, por desconocimiento o dificultades idiomáticas, situación administrativa o legal, desconocimiento del entorno, desconocimiento de derechos o carencias por necesidades específicas o por discriminación por razones de procedencia, color, discapacidad o por orientación sexual” (CONC 231); también hemos de ser capaces de dar respuesta a los problemas de los parados y los trabajadores precarios, con especial atención a los temporales, que son demasiados, tienen peores condiciones de trabajo y son los primeros en perder su puesto de trabajo cuando llegan dificultades. Para ello hemos de pasar de las denuncias públicas más o menos estridentes al desarrollo de propuestas específicas que den respuesta a toda esta diversidad de trabajadores que tienen problemas e intereses que son diferentes (a veces también incompatibles) de los que tienen los trabajadores fijos de las medianas y grandes empresas o de los empleados públicos.

También hemos de hacer esfuerzos para incorporar a las mujeres al trabajo sindical y a los órganos de dirección del sindicato en la proporción que les corresponde por su afiliación. Todavía su presencia en los órganos de dirección es muy inferior a la que les correspondería por afiliación.


Las mujeres son las que más padecen la temporalidad y otras formas de precariedad, además de tener mucho más frecuentemente contratos a tiempo parcial. Es importante que puedan participar en todos las estructuras del sindicato en la proporción que les corresponde para que puedan aportar su visión y su realidad laboral. Para ello es necesario que cambiemos muchas de nuestras formas de actuar y algunos aspectos de nuestra organización, para que las dificultades que los afiliados manifiestan para participar en la actividad sindical no sean aquellas que más dificultan la participación de las mujeres o de quien tiene responsabilidades familiares. En el siguiente cuadro, están enumeradas las principales causas que los afiliados dicen que dificultan la participación en la actividad sindical:


Estos cambios, junto con otros muchos que se proponen en los dos documentos congresuales, contribuirán a hacer de CCOO un sindicato mucho más participativo, lo cual es esencial en la situación de crisis económica, política y social que estamos atravesando; ahora más que nunca hemos de “robustecer la relación democrática del sindicato con los trabajadores y trabajadoras, generando las fórmulas de participación más eficaces, estableciendo estructuras sólidas desde la base. Tenemos que ser capaces de integrar todo lo diverso que está emergiendo, tenemos que resolver la tensión entre lo general y lo específico que aflora en esa diversidad” (CCOO 700). “Facilitar la participación es avanzar hacia un sindicato más horizontal, menos burocrático, que acepta la crítica como una forma de expresión libre y de enriquecimiento en la construcción del relato colectivo” (CONC 243). Para conseguir estos objetivos es necesario profundizar la limitación de mandatos, eliminar definitivamente los tapones que dificultan la incorporación de trabajadores más representativos de la diversidad del mundo laboral actual y “garantizar la presencia de mujeres en todos los ámbitos del sindicato” (CONC 254).

Conclusión

CCOO será un instrumento de intervención eficaz para defender los intereses de todos los trabajadores y protegerlos de la explotación empresarial. Los intereses de todos los trabajadores: también de los parados y precarios; esto significa que tendremos que esforzarnos para incorporar a la militancia a estos colectivos y a otros que ahora están infrarrepresentados y que deberán encontrar un ambiente favorable a la participación, la propuesta y la crítica. También deberemos ser más permeables a las ideas de otros ámbitos y “consolidar y reforzar los vínculos y espacios de colaboración con el mundo de la cultura y la universidad, buscando complicidades e impulsando espacios de discurso compartido” (CONC 226). Si hacemos esto, posiblemente nos encontraremos con propuestas novedosas que serán contradictorias con algunos de nuestros planteamientos tradicionales. Seguro que esto servirá para dinamizar el sindicato, abrirnos a nuevas ideas y plantear nuevas formas de acción cuyo éxito dependa más de la complicidad de los ciudadanos que de los efectos negativos que tengan sobre ellos.

De este X Congreso CCOO saldrá representando más que nunca el sindicalismo útil. No nos podemos permitir otra cosa.

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