lunes, 7 de enero de 2013

Sindicalismo basado en la evidencia


Hace años descubrí que hay una corriente en la medicina llamada medicina basada en la evidencia (MBE), que postula que las decisiones clínicas deben basarse en la mejor evidencia científica disponible. Fue para mí una sorpresa mayúscula, porque yo, iluso de mí, pensaba que eso ya era así, que la medicina era una ciencia y que las decisiones de los médicos estaban guiadas por los resultados de la investigación científica. La sorpresa se transformó en estupor cuando me enteré de que había médicos que se oponían a la MBE, entre otras cosas, porque dejaba en mal lugar la evidencia basada en la experiencia clínica personal; es lo que alguien ha llamado la medicina basada en la eminencia (aquí se pueden encontrar otras alternativas a la MBE), la cual es seguida por aquellos médicos expertos cuya experiencia supera en validez cualquier dato científico y que consiste en “cometer los mismos errores cada vez con más confianza a lo largo de una cantidad impresionante de años”.

¿Puede estar pasando algo así en el sindicalismo? Creo que es posible un sindicalismo basado en la evidencia, en el que el debate se base más en datos que en creencias, que sea más racional y menos dogmático. Pienso que sería un gran avance para el sindicalismo utilizar la mejor evidencia disponible para definir cuáles han de ser nuestros objetivos y cuáles han de ser las mejores acciones para conseguirlos. Para ello “la evaluación de nuestra práctica es indispensable para dotarla de rigor y para detectar las limitaciones o errores en su ejecución y establecer, en consecuencia, mecanismos correctores.” (Programa de Acción del X Congreso de la Confederación Sindical de CCOO). Hoy esto podría concretarse en analizar cuál ha sido nuestra actuación desde que se inició la crisis y evaluar cuáles de los objetivos que nos habíamos marcado hemos conseguido. Una pequeña dosis de análisis hay en el mismo Programa de Acción: “41. El sindicalismo europeo ha respondido a esta ofensiva contra los derechos laborales y sociales con movilizaciones de carácter general, realizadas en mucha mayor medida en los países del sur y del este de Europa, aunque también en Francia y Reino Unido. Estas movilizaciones han sumado el mayor número de huelgas generales desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los logros de estas movilizaciones han sido, por el momento, muy limitados.” Algo parecido dijo Joan Carles Gallego en el X Congreso de CCOO de Cataluña cuando valoró la última huelga general: un éxito de movilización que está por ver que haya servido para conseguir alguno de nuestros objetivos.

El análisis de lo que ha sucedido desde que se inició la crisis debería llevarnos a replantearnos alguna de nuestras actuaciones y reforzar otras.

La movilización continua y tres huelgas generales no han conseguido que evitemos dos reformas laborales (¿habrá una tercera?), el aumento desmesurado del paro, la pervivencia de la precariedad laboral, el deterioro de los servicios públicos esenciales, el despido de funcionarios (temporales, de momento), las bajadas de sueldos… Además, la situación económica y social ha continuado deteriorándose. Los datos evidencian que no hemos tenido mucho éxito; nada parece indicar que si insistimos lo vayamos a tener en el futuro. Quizá lo más racional sería que entre todos buscáramos formas de acción alternativas que tengan más posibilidades de éxito. “Tropezar no es malo; encariñarse con la piedra, sí.”[1]

Otras de nuestras prácticas han sido mucho más exitosas. Nuestro trabajo en las empresas ha servido en muchas ocasiones para paliar los efectos negativos de la crisis. En el sector sanitario, por ejemplo, nuestra actuación ha servido para evitar expedientes de regulación de empleo, hemos conseguido acuerdos que vinculaban los objetivos a los resultados económicos de los hospitales, lo cual permitía cobrar productividad y el equilibrio económico que a la vez evita despidos. Me consta que actuaciones de este tipo se han producido en todos los sectores y que han servido para mantener en la medida de lo posible las condiciones laborales, evitar despidos y adaptarse a circunstancias adversas. Es un hecho, también, que cuando estas negociaciones las hemos afrontado colaborando con UGT los resultados han sido mucho mejores. Todos hemos podido dedicar nuestros esfuerzos a lo esencial y dejar de lado lo accesorio. Una evidencia que nos ha llevado a aprobar en el X Congreso de CCOO de Cataluña una resolución sobre la unidad de acción sindical entre CCOO y UGT que pretende, entre otras cosas, crear espacios estables de coordinación en la negociación colectiva. Ha de servir para evitar disputas estériles que no benefician a nadie y en muchas ocasiones perjudican a los trabajadores. Estos días tenemos en la prensa algún ejemplo en una empresa importante, que ya veremos cómo acaba.

Conclusión

Este año no parece que vaya a ser mejor que el anterior y nos tendremos que enfrentar a situaciones muy complicadas. Ante este escenario no podemos desperdiciar energías con propuestas inviables ni con acciones inútiles que en el mejor de los casos no nos perjudican; tampoco, con menudencias. Creo que, ahora más que nunca, como dice el Plan de Acción que se presentará en el X Congreso de la Confederación (repito, lo sé) “la evaluación de nuestra práctica es indispensable para dotarla de rigor y para detectar las limitaciones o errores en su ejecución y establecer, en consecuencia, mecanismos correctores.” Esta evaluación también es imprescindible que la extendamos a nuestras propuestas, a nuestras reivindicaciones y a la defensa que hacemos de los servicios públicos, especialmente educación y sanidad; lo hemos de hacer de forma constructiva y realista y, por lo tanto, nuestras reivindicaciones han de ser concretas y posibles. Eso y no otra cosa es el sindicalismo útil.







* “Sindicalismo basado en la evidencia” es el título de una nota informativa dirigida a médicos que hizo la Federación de Sanidad de CCOO de Cataluña (la hizo Carme Navarro) en 2006. Parece que al sindicato corporativo le gustó y nos plagió.
[1] Aunque la cita sea brillante, no es mía. No recuerdo de quién es.

3 comentarios:

  1. Espero que apliquemos un sindicalismo basado en la evidencia para decidir si habrá huelga sectorial o no..........no querría acabar cogiendo cariño a esa dura piedra que es el ridículo.

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  2. Analizar los errores pasados es una buena manera de no repetirlos. Ahora bien, el principal problema de CCOO y UGT es la practica sindical arraigada a unas dinámicas poco efectivas ante las agresiones que estamos sufriendo la clase trabajadora. Si no se dejan atras las viejas prácticas pactistas y se apuesta por un cambio de modelo sindical que pase por la confrontación como medida de fuerza y como motor del sindicalismo de base, toda batalla que se libre va a ser superflua y poco efectiva. El sindicalismo útil hoy por hoy pasa por no renunciar a la lucha de clases. El sindicalismo reformista es la mayor evidencia del sindicalismo que fracasa en su función básica: defender los derechos de la clase trabajadora.

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    1. Xavi,

      Ya digo yo que no parece que estemos teniendo demasiado éxito y que tendremos que revisar y evaluar nuestras actuaciones. Tres huelgas generales no son poca confrontación, pero el sindicalismo sólo de confrontación, o que hace de la confrontación su única razón de ser, está condenado al fracaso.

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