martes, 14 de mayo de 2013

¡Ojo! Lo que dicen por ahí del contrato único puede no ser cierto


El contrato único con indemnización creciente es una propuesta que consiste en eliminar los contratos temporales y dejar un único contrato cuya indemnización en caso de despido se incremente con la antigüedad, estableciendo una escala para el despido objetivo y otra para el despido declarado improcedente. Esto está explicado con más o menos gracia en muchos sitios de internet. Aquí lo explico yo, aquí un resumen con diversos enlaces y aquí explicado a los niños para quien tenga más dificultades de discernimiento. Es tanta la información sobre el asunto que me parece increíble que ahora que se reabre el debate sobre el contrato único haya quien diga que no sabe de qué le hablan y que otros muchos critiquen una propuesta de contrato único que no existe. La cosa ha llegado a niveles esperpénticos: hoy uno de sus promotores se ha tenido que manifestar en contra del contrato único.


Claro, que era el contrato único que se habían inventado para la ocasión.

No es cierto que el contrato único impida la tutela judicial. Se repite (aquí, por ejemplo) que con el contrato único no hay control judicial de la decisión empresarial de despedir. Una idea que no deja de ser falsa por más que se repita. Estaría bien que los que eso dicen señalaran en qué punto de la propuesta se prohíbe la reclamación contra el despido.

No es cierto que el contrato único vulnere la Constitución. Si alguien afirma que el contrato único es inconstitucional debería especificar qué elemento de la propuesta vulnera qué artículo de la CE y explicar por qué considera que se da ese quebranto de la CE. No vale decir “clara inconstitucionalidad de la propuesta" o porque lo digo yo que soy ministra. Lo mismo para los que dicen que el contrato único vulnera no sé cuántos convenios de la OIT.

No es cierto que el contrato único abarate el despido. La propuesta de contrato único puede establecer una indemnización inicial de 2 días y máxima de 10, en cuyo caso ciertamente abarataría el despido. Pero también puede establecer una inicial de 30 días y máxima de 100 y sucedería todo lo contrario. La cuantía de la indemnización no es un elemento esencial del contrato único. La propuesta de Fedea va de un mínimo de 8 días para el despido objetivo hasta un máximo de 33 días para el despido declarado improcedente.

Aquí unos gráficos comparando la situación actual con la propuesta de contrato único con una indemnización inicial de 12 días y máxima de 33.



  
Hay que tener en cuenta que la línea azul ha llegado a ser el 34% de los trabajadores y la roja, si se implantara el contrato único, serían todos los trabajadores.

Teniendo en cuenta que, según datos de CCOO, la indemnización media por despido en 2008 fue de 19,1 días por año trabajado y que actualmente es muy probable que sea inferior, no parece que esta propuesta de escala indemnizatoria disminuyera la indemnización media; más bien todo lo contrario. Lo que sí sucedería es que la indemnización se distribuiría más uniformemente.

No es cierto que el contrato único convierta a todos los trabajadores en temporales. El contrato único es por definición indefinido: no está determinada su finalización. Sí es cierto que la protección se incrementa con la antigüedad, lo cual no difiere mucho de lo que sucede ahora. La ventaja del contrato único es que no se produce un salto brusco en la cuantía de la indemnización que suponga un incentivo para que el empresario opte por el despido en lugar de optar por convertir el contrato en indefinido. Actualmente, la opción por defecto es el despido.

El contrato único no afecta a los trabajadores que actualmente tienen un contrato indefinido. Estos contratos continuarían vigentes en las condiciones que se pactaron hasta su finalización por las causas legalmente establecidas.

No es cierto que la patronal esté de acuerdo con el contrato único. Aunque lo diga “El País", la patronal nunca ha estado de acuerdo con el contrato único. Es lógico: no quieren renunciar  a tener un elevado número de trabajadores de los que pueden prescindir fácilmente y a muy bajo coste. Lo que no es lógico ni tiene sentido es que casi toda la izquierda de este país coincida con la patronal, el gobierno y todos los partidos de derechas en defender un modelo que es a todas luces un desastre.

Para acabar. En un país que hemos tenido una cosa llamada despido exprés, que consistía en que el empresario le daba una carta al trabajador diciéndole que era un canalla, pero que no lo podía demostrar, que al día siguiente no volviera y que se pasara por el juzgado a buscar la indemnización; en el que tenemos contratos buenos para unos y una mierda de contratos para otros; en el que se han dado subvenciones por contratar mujeres, jóvenes, viejos, parados, con estudios, sin ellos…; en el que se ha podido despedir a millones de trabajadores casi en un suspiro con indemnizaciones de risa; en el que hemos tenido un 34% de temporalidad; en el que tenemos 6 millones de parados y un paro juvenil en niveles estratosféricos… en este país, hace falta morro para decir que el contrato único es discriminatorio.


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