domingo, 28 de julio de 2013

"La vida es un tiovivo que da vueltas hasta marear y luego te apea en el mismo sitio en que has subido" (II)

Cuando se publicó la EPA del primer trimestre de 2013 escribí que desde que comenzó la crisis había un dato que no hacía más que mejorar: la tasa de temporalidad. En el segundo trimestre la temporalidad ha vuelto a aumentar. Ha bastado que subiera un poco la ocupación para que la tasa de temporalidad volviera a crecer. Es una de las características esenciales y definitorias de nuestro desastroso mercado laboral: la temporalidad. 

Cuando los empresarios contratan, lo hacen aprovechando la diversidad contractual que nuestra legislación pone a su disposición. En el segundo trimestre de este año, los trabajadores que tienen contrato indefinido son 50.400 menos y los que tienen contrato temporal son 162.200 más que en el trimestre anterior. La tasa de temporalidad ha subido un punto y se ha elevado hasta el 23,12%. Los contratos que se han hecho este trimestre nos hablan tanto de la calidad del empleo que se ha creado como de lo que sucederá cuando salgamos de la crisis.

Según la EPA del segundo trimestre, hay 5.977.500 parados. De ellos, 3.285.800 no han cursado estudios más allá de la formación obligatoria. 4.890.500 parados no están cursando ningún tipo de estudios; entre ellos, 1.184.400 menores de 30 años, los cuales representan el 67% de los parados de su franja de edad. 2.099.200 personas buscan empleo hace más de 2 años. Ante esta situación, las políticas activas de empleo ni están ni se las espera.

Estos millones de trabajadores en paro escasamente formados de hoy serán los millones de trabajadores precarios de mañana; y cuando llegue la próxima crisis, si no hacemos nada, volverá a pasar lo que ya pasó: comprobaremos de nuevo que tenemos un mercado laboral y una legislación que permiten despedir a millones de trabajadores por muy poco dinero y sin alegar causa alguna. En España, el despido barato y sin causa ya existe.

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