jueves, 12 de septiembre de 2013

El XHUPinazo



En 2013 el chupinazo ha llegado con retraso gracias a una ikurriña gigante. El XHUPinazo sí ha llegado puntual a su cita.

Mientras en Pamplona disfrutaban de las primeras horas de la fiesta de San Fermín, en Cataluña los trabajadores de la Xarxa Hospitalària d’Utilització Pública (XHUP) asistían a la agonía de su convenio. El día 8, unos corrían delante de los toros en el primer encierro y otros corrían a citar a los comités de empresa de los hospitales para comunicarles el inicio del preceptivo periodo de consultas de un procedimiento de modificación de condiciones de trabajo, según lo previsto en el artículo 41 del Estatuto de los trabajadores. En los documentos entregados a los comités de empresa, en la mayor parte de los casos, se dice que las relaciones laborales pasan a estar reguladas por el Estatuto de los trabajadores y se proponen una serie de cambios en las condiciones de trabajo. Las propuestas empresariales son mucho peores que la propuesta que hizo el mediador (ver aquí  y aquí) que hubiera permitido mantener el convenio colectivo y que fue rechazada mayoritariamente por los trabajadores. En otros casos, las empresas se han puesto en contacto con los comités de empresa para informar que desde el día 8 las condiciones de trabajo han pasado a estar reguladas por el Convenio de sanidad privada o por el de geriatría. En todos los casos este cambio de convenio supondría para los trabajadores menos sueldo, más jornada, menos permisos, etc.

Ninguna sorpresa. Todos sabíamos que el día 8 el sector se quedaría sin convenio. Todos sabíamos que las empresas aprovecharían las posibilidades que les da la reforma laboral para realizar modificaciones de condiciones de trabajo por la vía del artículo 41 del ET. Todos sabíamos que difícilmente estos cambios iban a ser mejores que la propuesta mediadora. Y todos sabíamos lo difícil que va a ser negociar sin tener la protección de un convenio colectivo que regule las condiciones de trabajo. Por estas razones algunos defendimos que había que decir que sí a la propuesta mediadora, la cual significaba una pérdida en algunos aspectos de las condiciones laborales a cambio de mantener un convenio colectivo para todo el sistema sanitario catalán. Otros defendieron que había que rechazarla porque lo que pasaba el día 8 no era el fin del mundo y ganaron. Ciertamente, no es el fin del mundo, pero lo que está pasando tampoco ha sido ninguna sorpresa: lo que no se aceptó para todo el sector manteniendo el convenio colectivo se está aceptando en las empresas; eso sí se ha perdido el convenio colectivo que era el marco regulatorio general que daba protección a los trabajadores. Empieza a ser costumbre en el sector rechazar una propuesta en el marco del convenio colectivo y luego aceptar las mismas condiciones (o peores) en la negociación que se hace en el ámbito empresarial. ¡No aprendemos!

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