martes, 30 de diciembre de 2014

Santiago Vidal y el proyecto de constitución de la república catalana

El juez Santiago Vidal en sus ratos libres está redactando un proyecto de constitución para la futura república catalana. Últimamente los medios de comunicación le dedican mucha atención porque ha dicho que presentará el texto después de Reyes. Aquí, aquí y, no podía faltar, TV3.

Santiago Vidal, también en sus ratos libres, se dedica a dar charlas explicando lo maravillosa que será la república catalana. En estas charlas combina las ocurrencias con algunas invenciones de cosecha propia. Como ocurrencia, la propuesta de prohibir en la constitución catalana la mayoría absoluta; dice que si uno obtiene el 80% de los votos solo conseguirá el 49% de los escaños. Se inventa convenciones internacionales y cita sentencias de la Corte Internacional de Justicia que solo existen en su imaginación.

Todo ello son pequeñas licencias poéticas si lo comparamos con esta intervención en Santa Coloma. En ella explica que la diferencia entre un referéndum y una consulta es el carácter vinculante del referéndum, cosa que sabe cualquier estudiante de Derecho. Dice que si, convocado un referéndum sobre cualquier cosa, el Gobierno no cumple lo decidido por los ciudadanos, estos pueden pedir a los tribunales de justicia (y se señala a sí mismo) que cesen al presidente del Gobierno, al Consejo de Ministros, etc. Después aclara que esta competencia es del Tribunal Constitucional. Aquí la Ley orgánica del Tribunal Constitucional por si alguien es capaz de encontrar en dónde tiene el TC atribuida esa competencia.

Dice el artículo 92.1 de la Constitución española:

“Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”.


“El referéndum consultivo previsto en el artículo noventa y dos de la Constitución requerirá la previa autorización del Congreso de los Diputados por mayoría absoluta, a solicitud del Presidente del Gobierno. Dicha solicitud deberá contener los términos exactos en que haya de formularse la consulta.

Dijo el Tribunal Constitucional en la Sentencia 103/2008, de 11 de septiembre de 2008:

“Siendo indiscutibles el objeto de la consulta, la voluntad requerida y que ésta ha de manifestarse mediante un procedimiento electoral dotado de las garantías propias de los procesos electorales, es claro también, por lo dicho, que la consulta es un referéndum. La circunstancia de que no sea jurídicamente vinculante resulta de todo punto irrelevante, pues es obvio que el referéndum no se define frente a otras consultas populares por el carácter vinculante de su resultado”. ¡Obvio!

En resumen, que el señor que en sus ratos libres está redactando el proyecto de constitución de la república catalana destituiría a todo el Gobierno si este no se sintiera vinculado por un referéndum no vinculante.

El mundo está lleno de gente tronada y porque alguno de ellos en sus ratos libres redacte constituciones o diseñe naves interestelares no pasa nada. Sí que es más preocupante que quien muestra unos conocimientos jurídicos tan defectuosos y una gran capacidad para la invención jurídica esté en un tribunal penal decidiendo sobre la vida y la hacienda de los ciudadanos.


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